Inicio > paraísos fiscales > LIECHTENSTEIN, PARAISO FISCAL

LIECHTENSTEIN, PARAISO FISCAL

Liechtenstein

Si derivado del post anterior hay aún alguien por ahi interesado en hacer unas inversiones en algún banco de Liechtenstein, pues a continuación les proporciono algo de información sobre tal país, para que se tenga una idea más certera de porqué es considerado un paraíso fiscal: 

El Principado de Liechtenstein  es un país en Europa Central, uno de los más pequeños del mundo, sin acceso al mar, que está rodeado al oeste por Suiza y al este por Austria, países también sin salida marítima. Es conocido por ser un paraíso fiscal.

El país tiene una unión económica con Suiza y usa el franco suizo como moneda nacional.A pesar de su pequeño tamaño y sus recursos naturales limitados, Liechtenstein ha desarrollado una economía próspera, altamente industrializada de libre mercado con un sector de servicios financieros importantísimo y una forma de vida a la par de las áreas urbanas de sus vecinos europeos más grandes.

Los bajos impuestos de los negocios, con un máximo de un 18% y unas leyes de incorporación al comercio muy permisivas han llevado a aproximadamente 73.700 compañías a establecer oficinas nominales en Liechtenstein, lo que supone el 30% de los ingresos estatales.

Es el único país del mundo que tiene prácticamente el doble de empresas que de habitantes. Las compañías extranjeras pueden operar casi libres de impuesto: sólo el 0,1%. Una ley de fondos en fideicomiso, también única, permite la formación de estructuras que son una mezcla de sociedades de responsabilidad limitadas y de fondos, se registran en uno o dos días con un coste de 350 francos suizos.  

En este pequeño país los bancos no están obligados a informar a las autoridades de quiénes son los titulares de sus cuentas. Este factor está desviando inversiones que antes iban a Suiza.  

Situado entre Suiza y Austria, el último principado independiente de la monarquía austrohúngara, tiene una superficie de 160 km2 y una población de 37.000 personas. La capital Vaduz tiene menos de 6.000 habitantes. Hablan alemán y son católicos en un 90%. Gobierno: monarquía constitucional. 

Príncipe Hans-Adam II, jefe de Estado, desde noviembre de 1989. Tiene un Gobierno de opereta siempre bajo la amenaza de que el Príncipe se marche con sus caudales y deje el país en la ruina. Es miembro del Consejo de Europa, mantiene una unión aduanera y monetaria con Suiza, que lo representa en el exterior.  

Su Fiesta nacional es el 14 de febrero.  El origen de ese peculiar “país” fue cuando el príncipe Johann Adam de Liechtenstein compró la señoría de Schellenberg y el condado de Vaduz y en 1719 el emperador Carlos VI de Alemania convirtió en “principado del Imperio”, con el nombre de Liechtenstein, a los dos señoríos de Vaduz y Schellenberg, para su fiel servidor Anton Florian de Liechtenstein. 

En 1806 Liechtenstein fue incluido por Napoleón en la Confederación Renana, una liga de 16 estados pertenecientes al Imperio Alemán. Napoleón les garantizó la independencia estatal y éstos lo reconocieron como protector. Fue así como Liechtenstein adquirió también su soberanía. En el Congreso de Viena de 1815, el principado ingresó en la Confederación Germánica hasta que su disolución, en 1866, dio lugar a la ruptura de los últimos vínculos jurídicos con Alemania. 

Liechtenstein carece, desde 1868, de fuerza militar. Entre 1852 y 1919 (fin de la Primera Guerra Mundial) existió un convenio aduanero entre el principado y la doble monarquía austro-húngara.  

Las elecciones parlamentarias de marzo de 2005 contaron con un alto porcentaje de sufragantes (87%). En las mismas, el “ganador” fue el Partido de los Ciudadanos Progresistas (FBP) que conquistó el 48,7% de los votos, seguido por la Unión Patriótica (VU) con el 38,2 %. Los ecologistas de la Lista Libre (FL) alcanzaron el 13%. 

La economía del principado está estrechamente relacionada con la de Suiza, habiendo desaparecido los controles aduaneros en la frontera de ambos países. La banca y los servicios financieros son la industria principal del principado, con un producto nacional bruto por habitante (en la última década del siglo pasado) de 35 mil dólares anuales, uno de los más altos del mundo.
 

La combinación de un bajo nivel impositivo con la facilidad de procedimientos y una buena protección de la confidencialidad bancaria hicieron de Liechtenstein un controvertido paraíso fiscal, que en la última década del siglo pasado se vio envuelto en un escándalo de blanqueo de capitales. Tras revelarse en 2000 un informe reservado de los servicios secretos alemanes (BND) que señalaba a Liechtenstein como el más importante centro de lavado de dinero en Europa y uno de los más importantes del mundo, el Grupo de Acción Financiera Internacional sobre Blanqueo de Dinero (GAFI) incluyó al principado en una lista de paraísos para operaciones ilegales de dinero.  

Pero unas oportunas modificaciones formales en su legislación fiscal les permitió desaparecer de la lista negra del GAFI. A pesar de esto, tan solo en los primeros siete meses de ese año, Liechtenstein recibió 107 solicitudes de cooperación judicial de países extranjeros en materias relacionadas con la delincuencia económica o financiera, debido a las facilidades de procedimiento que aportaba la nueva legislación de ayuda judicial internacional. La justicia del principado se basó en esas normas para cumplir, por primera vez, una sentencia judicial procedente del comercio ilegal de drogas. No obstante las nuevas normas de control, los vecinos europeos de Liechtenstein y las organizaciones internacionales han estado ejerciendo presión sobre las tierras del príncipe Hans-Adam para que modifique aún más la legislación que, según éstos, todavía permite el blanqueo de dinero y la evasión fiscal. 

Los banqueros -entre ellos el propio príncipe, titular del LGT Bank, el mayor de Liechtenstein- dicen que una reforma bancaria más amplia de la que ya se ha llevado a cabo pondría en peligro gran parte de los 70.300 millones de dólares que se gestionan en el principado.  

El monarca no controla el gobierno electo ni el cumplimiento de la regulación, por lo que ha amenazado con marcharse a Viena y trasladar los activos de su familia al extranjero, en caso de que los cambios en materia fiscal exigidos desde el exterior amenacen sus negocios.  

Un referéndum, realizado en marzo de 2003, otorgó nuevos poderes políticos al príncipe Hans-Adam. En agosto de 2003, este auténtico Capo pero admitido en la jet mundial por los favores y servicios que les presta, anunció que entregaría el poder a su hijo, el príncipe Alois, aunque continuaría ejerciendo como jefe de Estado. En agosto de 2004, Hans-Adam II transfirió formalmente el poder al príncipe Alois. Adam II, según lo previsto, continuó ejerciendo como jefe de Estado. Alois, el mayor de los cuatro hijos de Adam II, cursó estudios en la academia militar Sandhurst del Reino Unido. En 2003, el Consejo de Europa criticó a Liechtenstein por las enmiendas constitucionales que incrementaron los poderes de la familia real. Las mismas otorgaron el veto a nuevas leyes y el poder de dimitir a gobernantes por la sola voluntad del monarca. Alois, quien apoyó a su padre en esas instancias constitucionales, declaró que Liechtenstein podría abandonar el Consejo de Europa si ese organismo pretendiera monitorear la democracia en su país.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 26 noviembre 2008 en 10:29 AM
  2. 2 diciembre 2008 en 4:05 AM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: