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IMPUESTO A LAS GANANCIAS DE CAPITAL….HERRAMIENTA DE BLINDAJE EN CONTRA DE PROBLEMAS ECONÓMICOS EN EL PAÍS?

impuesto a las ganancias de capital

Como ya hemos comentado en el post anterior, en el pasado ya se ha manejado la posibilidad de establecer un impuesto a las ganancias de capital en nuestro país, mismo que existe en diversos países, algunos de ellos sudamericanos, y que en nuestro caso se voltea a ver lo ocurrido en Chile, país en donde tal impuesto aparentemente ha contribuido a crear una especie de blindaje en contra de problemas económicos como los que vivimos actualmente, en los que eventos externos al país generan inestabilidad.

 

Como sabemos, en los problemas económicos del país los denominados “capitales golondrinos” juegan un papel importante ya que al salir del país causan desestabilización de los indicadores financieros del país, por ello se ha discutido la posibilidad de que tales capitales sean sujetos al pago de un  impuesto, lo cual ayudará a que el país no sea tan vulnerable ante eventos económicos como los actuales.

 

La implantación de este tipo de impuestos siempre ha sido controvertido ya que se dice que uno de sus efectos sería la inhibición de la inversión extranjera, así como que igual representa una doble tributación, pero quizá el mayor inconveniente en nuestro país para la implantación de un impuesto de este tipo lo constituya el Tratado para Evitar la Doble Tributación celebrado con Estados Unidos, país de donde proviene el mayor monto de inversión extranjera hacia nuestro país, ya que existe la disposición de no gravar con ISR la inversión a corto plazo (menor a un año), tal y como señala el economista mexicano Jonathan Heath en un artículo, el cual por su claridad en el tema reproduzco a continuación y que el interesado en verlo en la fuente original puede consultar directamente en su página web en el siguiente link:

 http://www.jonathanheath.net/index.php?option=com_content&task=view&id=250&Itemid=67

 

El señor Heath señala lo siguiente:

 

Se discuten los costos y beneficios de aplicar un impuesto a los movimientos financieros especulativos de corto plazo. Se mencionan los casos de países como Chile pero también se hace referencia a la coyuntura y características de la economía mexicana.

 

Los ajustes drásticos que se han llevado a cabo en los mercados bursátiles de casi todo el mundo nos han abierto los ojos a nuestra vulnerabilidad, ante el fenómeno de la globalización. Uno de los puntos medulares de esta fragilidad es la recepción de capitales, dirigidos a inversiones relativamente liquidas como la Bolsa de Valores o el mercado de dinero. Como es ampliamente conocido, este capital es de corto plazo, especulativo y volátil por naturaleza.

 

Todo parece indicar que estos flujos de capital son mucho más dañinos que lo que aparentan. Primero, jugaron un papel importante en los problemas que enfrentó el mercado europeo en 1992. Después, fueron fundamentales en la crisis del peso mexicano en 1994. Este año han creado devaluaciones en un buen número de países asiáticos, para finalizar con la desestabilización del mercado de Hong Kong.

 

Siempre que vemos los efectos negativos de estos flujos, alguien termina por señalar a Chile. Este país impuso un gravamen a las inversiones que entran a su economía con una temporalidad menor a un año. El resultado ha sido muy positivo en términos de menor turbulencia y lo ha convertido en uno de los países menos vulnerables de todas las economías emergentes.

 

Para poder reducir nuestra vulnerabilidad ante un shock externo (y también interno) queda claro que debemos cuidarnos de este tipo de capital. El régimen cambiario de flotación y la política monetaria actual han contribuido a reducir en forma significativa el capital foráneo dirigido al mercado de dinero. Según las cifras de la balanza de pagos del primer semestre de este año, estos flujos apenas representaron el 2.3 por ciento del total de la inversión  extranjera.  Sin embargo, los flujos dirigidos al mercado bursátil representaron 18.3 por ciento, que sin ser una proporción demasiado elevada, sí nos dice que seguimos recibiendo capital de portafolio.

 

Ante esta situación muchos analistas y políticos han sugerido medidas que impondrían mayores limitaciones a la inversión especulativa, en especial la introducción de un impuesto similar al que existe en Chile. No obstante, las autoridades se han negado a considerarlo como una posibilidad.  ¿Por qué?

 

Antes que nada, existen algunas consideraciones legales que habrían que tomar en cuenta.  México firmó hace unos años un tratado para evitar la doble tributación con los Estados Unidos y Canadá, que antepone ciertas restricciones a lo que podemos hacer. Para empezar, en términos generales, el tratado con Estados Unidos establece que la inversión extranjera bursátil no esta sujeta al Impuesto Sobre la Renta, siempre y cuando el inversionista se limite a menos del 25 por ciento de las acciones de una empresa y su tenencia sea menor a un año. En el caso de Canadá, el tratado establece la exención del Impuesto Sobre la Renta para toda inversión en bolsa.

 

Estos tratados tienen una jerarquía mayor en comparación a cualquier cambio que se quisiera hacer a la ley del Impuesto Sobre la Renta. Esto significa que no existe la posibilidad de introducir un impuesto a la inversión extranjera en bolsa que permanezca en el país por un periodo menor a un año, como es el caso de Chile. Unicamente se podrían gravar las ganancias de las inversiones mayores a un año, lo cual permiaría todavía mas la inversión especulativa de corto plazo.

 

Dentro del marco del Tratado de Libre Comercio (TLC), se estableció el principio de trato nacional, lo cual significa que cada país le otorgará a los inversionistas de las otras dos partes, un trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a sus propios inversionistas en lo referente a la adquisición, venta u otra disposición de las inversiones. Bajo el espíritu del TLC, significaría que tendríamos que establecer un impuesto generalizado a este tipo de inversiones, independientemente del origen del inversionista.

 

Por lo pronto, en México se tienen dos consideraciones distintas dependiendo del inversionista. Si es una persona moral, es decir, alguna empresa, instituto o sociedad, las ganancias procedentes de este tipo de inversiones están gravadas como cualquier otra utilidad. Dado que es acumulable a los ingresos totales de la empresa, en principio, esto es el equivalente a un impuesto sobre las ganancias de capital.  Obviamente, no existe ningún tipo de diferenciación con una ganancia derivada de una inversión realizada en un plazo menor a un año.

 

Las personas físicas están exentas de este tipo de impuestos. En principio, la inversión en bolsa es de carácter patrimonial para la mayoría de las personas y significa una forma importante de su ahorro. En este caso, un impuesto iría en contra del ahorro, lo cual podría provocar un resultado contrario a lo que se busca. Un impuesto específico a las inversiones menores a un año reduciría en forma significativa la bursatilidad de la acciones, es decir, lo atractivo de invertir en bolsa. El mercado de acciones es una fuente importante de capital para un gran número de empresas, además de que pulveriza las acciones entre miles de personas. Entre más industrializado sea un país, más necesita de su mercado de capitales, por lo que ésta es una actividad que se debería de estimular y no coartar.

 

Sin embargo, aun en el caso de que se modificara la Ley del impuesto Sobre la Renta para castigar las inversiones bursátiles a corto plazo, queda en vigor el tratado para evitar la doble tributación con los Estados Unidos, por lo cual de todos modos quedarían exentos los extranjeros. Esto significa que es realmente difícil establecer un impuesto a la inversión extranjera de portafolio, dado que no se puede hacer distinción entre el origen del inversionista dentro de Norteamérica y por la existencia de los tratados ya firmados y ratificados por ambos Senados.

 

Podríamos pensar en un impuesto a la inversión que proceda de otros países fuera de Canadá y los Estados Unidos. Sin embargo, esta diferenciación sería casi imposible de regular. Primeramente, la gran mayoría de las inversiones proceden de nuestro vecino y socio comercial, por lo que estaríamos limitando únicamente una proporción pequeña de este tipo de capital.

 

Segundo, sería sumamente difícil distinguir dentro de un fondo de inversión establecido en los Estados Unidos con inversiones fundamentalmente en México, quiénes son los tenedores de las acciones del fondo. Al final de cuentas, las posibilidades de triangulación serían tan elevadas, que su cobro resultaría una pesadilla.

 

Tercero, tendríamos que asegurar que la gran mayoría de los países tuvieran impuestos similares, porque de no ser  así, habrían una fuga constante de capitales internos, buscando invertir en los países que no tuvieran estos gravámenes. Por querer limitar la inversión extranjera en nuestro País, terminaríamos en el otro extremo al limitar la inversión propia, propiciando la fuga de capitales nacionales.

 

Queda claro que un impuesto a la inversión extranjera de corto plazo o especulativa no es el camino más adecuado para limita este tipo de flujos de capital. Sin embargo, esto no significa que no deberíamos buscar caminos alternativos. Sin lugar a dudas, es un capital que aumenta nuestra vulnerabilidad y, por lo mismo, las posibilidades de que ocurra en el futuro otra crisis similar a la de 1994.

 

 

Aunque el artículo fue escrito en 1997, realmente lo comentado en el mismo se encuentra totalmente vigente y son situaciones que se deben considerar a la hora de estudiar una iniciativa para implementar un Impuesto a las Ganancias de Capital en nuestro país.

 

IMPUESTO A LAS GANANCIAS DE CAPITAL…..SUSTITUTO DEL IETU?

impuesto a las ganancias de capital

 

En el pasado ya ha existido en nuestro país la intención de establecer un gravámen al conjunto de ganancias de capital que una persona pudiera obtener, principalmente a través de una reforma a la Ley del ISR, misma que por diversas razones no se ha efectuado.

 

Ante la situación económica actual, donde diversos sectores de la economía nacional solicitan la reducción, desaparición, o al menos un período de gracia en el pago del IETU, como una manera de apoyo a las empresas en esta etapa de recesión, y ante la negativa del gobierno a ello aduciendo que esto repercutiría de manera grave en las finanzas públicas, pues dentro del Congreso de la Unión se corre el rumor de que ciertos legisladores están promoviendo la instauración de un nuevo impuesto que sustituya al IETU.

 

De esta forma se comenta que se está agendando para el mes de Agosto la discusión de tal iniciativa en donde se trataría de desaparecer al IETU, para en su lugar, instaurar el Impuesto a las Ganancias de Capital.

 

La situación de crear un nuevo impuesto, de entrada, pudiese parecer ilógica y arriesgada desde el punto de vista político para quien lo propusiera, considerando la situación económica actual; sin embargo, todo dependerá del contenido y alcance de la ley respectiva ya que si consideramos que el IETU grava a una enorme cantidad de personas y afecta en mayor medida justamente a las de menores ingresos, pues si a cambio de tal impuesto se propusiera otro que ampliara la base de contribuyentes o que gravara a una tasa menor, y en general bajo condiciones más favorables para los contribuyentes y que además las finanzas públicas del país no se vieran afectadas, quizá entonces no sería tan descabellada la propuesta de un nuevo impuesto.

 

Por tal motivo, todo dependería del texto de la ley que regulara a tal impuesto, recordando que por ganancia de capital se incluye a cualquier ingreso que provenga de la enajenación de bienes de capital, entendiendo por estos a aquellos que no están destinados a ser enajenados o comercializados como parte de la actividad habitual o normal del negocio o empresa. Tales operaciones pueden ser la venta de terrenos, la especulación financiera o cualquier otra en la que se consiga una ganancia como producto de transacciones aisladas, fuera del curso regular de las actividades de la empresa.[1]

 

 

 

 

 

 

 


[1] Diccionario de Economía y Finanzas – Editorial PANAPO – 1991.

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